Cómo empezar a meditar – 6 pasos

Ya hemos hablado de los beneficios de la meditación y por qué es importante incorporarla en nuestro día a día.
Sin embargo ¿Cómo empezar si nunca has meditado antes?

Para mucha gente, estar sentada en silencio “sin hacer nada” es algo difícil. No estamos acostumbradas a eso y al principio nos da la sensación de que simplemente estamos perdiendo el tiempo. Además la mente se resiste. A la mente le gusta el ruido, los pensamientos constantes, revisar los qué haceres o recordar el pasado.
Es por eso, que el primer paso hacia la meditación suele ser el más difícil.

Desde Mamprendedora, animamos a que no te dejes desanimar por ese comienzo. Ya muchos estudios han certificado que la meditación diaria mejora tu vida y tu salud en varios aspectos. ¿Quién no quiere mejorar su vida y salud de esa manera?
Para agilizar ese comienzo, te dejamos aquí algunos pasos para empezar a meditar de la manera más fácil posible.

Recuerda que no lo puedes hacer mal

Como todo en la vida, la práctica hace al maestro. Lo bonito de la meditación, es que realmente no lo puedes hacer mal. Cualquier comienzo es bueno, así que no te preocupes ni te castigues si crees que lo estás haciendo mal. Lo importante es hacerlo.

Puedes ayudarte con una app

Si el silencio absoluto se te hace difícil, puedes empezar a meditar con la ayuda de una app. Hay varias en el mercado que ya con su versión gratuita son de gran ayuda, por ejemplo Calm, Head Space or Insight Timer.

Resérvate un bloque del día concreto para hacerlo

El secreto hacia la creación de hábitos, es tenerlos programados. Bloquéate un momento del día en el que sepas que nadie te va a molestar para poder meditar. Puedes empezar con tan solo 5 minutos y, a medida que vas progresando, incrementar a 10, 15 y 20 minutos.

Elige un lugar cómodo

Lo ideal para meditar, es estar sentada sobre un cojín de meditación o una alfombra, con la espalda recta. Elige un lugar de la casa que te gusta y te transmita tranquilidad para hacerlo tu rincón de meditación. SI no estás cómoda en el suelo, siéntate en el sofá o en una sillas. No te preocupes demasiado por tu postura, eso es algo que con el tiempo irá mejorando. Lo más importante es que crees un espacio tranquilo que te ayude a meditar. Si quieres, también puedes hacerlo tumbada, pero es menos recomendable, pues corres peligro de quedarte dormida.

Observa tu respiración

La tarea de la meditación, sobre todo en estos comienzos, es la de observar tu respiración. A algunas personas les ayuda contar las respiraciones del 1 al 10, a otras decir mentalmente “inspirando” “espirando”.
Escoge lo que te sea más cómodo. Lo importante es que te centres en tu respiración. Que seas consciente y observes desde fuera como el aire entra y sale de tu cuerpo.

Lo normal es que pensamientos de cualquier tipo te roben esa atención. Lo importante aquí, no es castigarte por no ser capaz ce céntrate en la respiración. No se trata de eso. Se trata de que seas capaz de detectar cuando tu mente empieza a divagar.
Así que, cuando te des cuenta de que estás pensando en otra cosa (planes, organización, situaciones…..) que no sea tu respiración, observa ese pensamiento, di mentalmente “pensando en X” y deja que ese pensamiento se vaya para poder seguir centrándote en tu respiración.

Práctica a diario, aunque creas que no sirve o que lo haces mal

Al principio, es normal pensar que lo estás haciendo mal o que es una pérdida de tiempo y que no sirve de nada.
No te dejes desmotivar por esos pensamientos. La ciencia dice todo lo contrario. Si sigues practicando todos los días, poco a poco habrá pequeñas mejores. Estarás de mejor humor, más calmada, te costará menos concentrarte, tu salud mejorará….
Creas lo que creas sobre el estado de tu meditación, sigue haciéndolo todos los días ¡y no te rindas!


6 hábitos fáciles que mejoran tu productividad

Cuando estás empezando a hacer crecer tu negocio, tu productividad es uno de los factores más importantes. Una buena productividad te hace obtener más logros en un tiempo limitado, mientras que si tu productividad no es buena, puedes estar sentada frente al ordenador horas y aún así no haber conseguido nada.

Obviamente el principal factor hacia una buena productividad es tu estado mental, pues si mentalmente no estás centrada en tus objetivos primordiales, difícilmente podrás obtenerlos.

Hoy hablamos de 6 hábitos fáciles que te ayudan a mejorar tu productividad, para que te negocio pueda crecer como se merece.

Ten claros los objetivos

Varias veces hemos hablado de la importancia de establecer los objetivos. Si los objetivos no los tenemos bien definidos, será difícil establecer las prioridades correctamente. Por el contrario, si conoces tus objetivos a largo, medio y corto plazo a la perfección, el camino ya lo tienes pavimentado y no tienes que perder energía en mirar por dónde ir.

La organización es la reina

La clave más importante para ser productiva es estar organizada. Lo es para cualquier emprendedora, más aún para una mamprendedora, pues nuestro trabajo y nuestra carga mental no se limita exclusivamente a la empresa.

¿Qué es lo primero para organizarse? Tener claros los objetivos.
Así que, ahora que los objetivos los tienes más que claros, hazte con una agenda organizadora. Puedes elegir una manual o electrónica, o incluso ambas.

Es importante que tengas tu lista de tareas bien visible y organizada por prioridad. Establece las tareas de cada día de la semana y el objetivo primordial para cada día.

Si estás bien organizada, no perderás tiempo pensando o diciendo en lo siguiente que debes hacer.
También es importante que no te olvides de la lista de tareas invisible, pues esta puede comerse gran parte tu tiempo sin darte cuenta.

Elimina las distracciones

Lo sabemos, entre smartphones, niños, redes sociales y el repartidor de paquetes de Amazon es difícil no distraerse.
Pero para finalizar una tarea de la manera más productiva, es importante que estés únicamente concentrada en ella, sin ningún tipo de distracciones.

Crea bloques de trabajo de 45 minutos, por ejemplo, en el que te centrarás en algo concreto. Durante esos 45 minutos, pone el móvil en “no molestar”, cierra todas las pestañas del navegador y evita que te molesten.

Crea una rutina

Las personas más exitosas tienen algo en común: Una rutina arraigada para todos los días.

Lo bueno de tener una rutina es que evitas la pérdida de tiempo y de carga mental en pensar qué hacer en qué momento, pues lo que vas a hacer ya lo sabes de antemano.

Muy importante también es tener una rutina matutina que te ayuda a empezar bien el día. Las personas con una buena rutina matutina suelen ser más felices y productivas que aquellas que no la tienen.

Establece tus rutinas y siéntate los domingos con tu agenda planificadora para planificar tu semana.

Mantente sana

Una buena salud es tu mayor aliada para mantenerte productiva y optimista ante tus retos.
Esto implica: comer sano y saludable, hacer ejercicio y dormir bien.

Realmente eres lo que comes. Una alimentación saludable, no solo mantiene tu cuerpo sano, sino que también ofrece a tu cerebro los nutrientes necesarios para concentrarse con facilidad. Si comes mal, tu cuerpo puede caer enfermo antes y tu cerebro trabajará peor.

En cuanto al ejercicio y el sueño, a parte de mejorar tu sistema inmunológico y mantenerte sana, también ayudan a tu cerebro. Es más, con ejercicio, también liberas las hormonas necesarias para mantenerte de buen humor y positiva, algo que siempre ayuda a la hora de llevar un negocio.

Ten tiempo para ti

Desconectar es tan importante como la alimentación saludable y el sueño.
Como mamprendedora siempre estás en marcha: el negocio, los niños, el colegio, la comida….

Establece en tu agenda momentos o algún día en los que puedas relajarte y estar contigo misma para poder desconectar de TODO.
Desconectar y relajarte a menuda te ayudará a estar más hábil y mejorará tu productividad.

Algunas cosas que puedes probar son la meditación diaria, paseos en la naturaleza o incluso un día en el spa.

¿Tienes alguna otra manera de mejorar tu productividad?
Compártela con nosotras en los comentarios.


4 superalimentos que también mejoran el estrés

Negocio, hijos, compras, comida, vida social, planificación….. Nuestras vidas son intensas y todo funciona mejor si estamos sanas. Por eso una buena alimentación es primordial. Si además, nuestros alimentos nos ayudan a reducir el estrés, mejor que mejor.

Te presentamos 4 superalimentos que, no solo van a mantener fuerte y sana (por algo se llaman superalimentos), sino que además ayudan a combatir el estrés y a mantenerte más relajada y atenta. La mejor parte: ¡También están riquísimos!

El chocolate negro – mucho más que magnesio

El chocolate negro es uno de nuestros favoritos.
No sólo porque otorga un buen nivel de magnesio al cuerpo, sino porque además ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona que tu cuerpo crea cuando estás estresada.
Los beneficios son abundantes. El chocolate negro contiene altos niveles de antioxidantes, que ayudan a reducir la tensión (a parte de los mucho beneficios de los antioxidantes, como el rejuvenecimiento).

Así que, deja de lado el chocolate blanco o el chocolate con leche y empieza a incorporar el rico chocolate negro en tus comidas diarias. ¡Notarás la diferencia!

Bayas – ricas en antioxidantes

Las bayas (fresas, frambuesas, arándanos, moras…) eon la fuente de los antioxidantes y fitonutrientes, combatiendo así los radicales libres de manera eficaz. Además añadir bayas a tu dieta es fácil. Puedes tomarlas como snack, o mezclarlas en tu desayuno o ensalada. Las bayas van con todo.

Nueces y semillas – proteína y salud

Las nueces y las semillas son una increíble fuente de proteína y magnesio que puedes tomar en cualquier momento en forma de snack. Los beneficios son variados: desde mejorar los dolores menstruales, hasta aliviar el cansancio o la depresión.

Plantas de hojas verdes – la fuente de la salud

Esto no es ningún secreto, las plantas verdes como las espinacas, el kale, o las ensaladas son fundamentales en una dieta sana y equilibrada. Lo que es menos conocido, es que las plantas verdes ayudan a generar dopamina, la hormona que te hace sentir feliz y a estar más relajada durante momentos de estrés. Si añadimos la combinación de vitaminas y minerales que contienen, las hacen también perfectas para combatir la ansiedad y la depresión.

Una manera fácil de consumir más plantas de hoja verde es en zumos. Una exprimidor de zumos te ayuda a sacar lo mejor de las plantas y combinado con algo de manzana, están deliciosos para beber.


El peso de tu lista de tareas invisible (y cómo solucionarlo)

Probablemente conozcas esta situación. Te levantas por la mañana, revisas tu lista de tareas para hoy y te preparas para un día productivo. A final del día, sólo has completado una fracción de las tareas de hoy y te preguntas cómo ha pasado ya tanto tiempo y tú sin haber hecho todo.

Este es un problema común entre todas las personas, sean madres o no, emprendedoras o no. Es una situación que puede llegar a ser frustrante y sin embargo tiene fácil solución.

Haz visible tu lista invisible

¿Cuántas cosas haces a diario que no están en tu lista de tareas porque son obvias?
Estamos hablando de cosas como darte una ducha, prepara la comida, darle un paseo al perro, ir al supermercado….

Esta es tu lista de tareas invisible. Cosas que tienes que hacer, pero que no forman parte de tu lista de tareas escrita. Esta lista de tareas invisible ocupa una gran parte de tu tiempo. Es ese tiempo que parece que haya desparecido mágicamente. Al fin y al cabo ¡el día solo tiene 24 horas!

La solución al este problema de productividad (y el estrés escondido que lleva consigo), es hacer visible esta lista de tareas invisible.

Intenta lo siguiente: Créate un calendario digital (como Google calendar) con una lista de tareas al lado. También puedes hacerlo con una agenda a mano, si lo prefieres, pero resultará más difícil.

Organiza todas tus tareas para cada días ahí. Por ejemplo: de 7 a 7.20 de la mañana, pasear al perro; de 8 a 8.30 ducharse etc…..
No lo tomes como algo rígido. Lo bueno de usar un calendario digital es, que si se modifican tus planes por cualquier razón, puedes arrastrar esa actividad a otra hora. No se trata de mantener un calendario rígido, sino de visualizar cuánto tiempo tienes para todo y cuánto tiempo queda libre.

Los beneficios de la visibilidad de tareas

Esto es algo que al principio puede resultar difícil, pero una vez le te acostumbras, te ayuda a planear mejor aquellas tareas que hasta ahora no lograbas completer, pues tu nuevo calendario te permite ver si vas a tener tiempo para algo o no. Así, por ejemplo, si vea que no tienes 40 minutos libres hoy para hacer tu newsletter, trasládalo a mañana.

Al final del día, verás la mayoría de tus tareas completadas, lo que aumentará tu sensación de haber sido productiva y reducirá el estrés. Además mejora tu organización y te ayudará a llegar mejor a tus objetivos.


La importancia de la meditación

Hoy en día se escucha mucho eso de que meditar es bueno, pero ¿Se trata de una moda o realmente es algo que incorporar en nuestro día a día? En este artículo te contamos todas las verdades

Meditación – Una actividad estudiada por la ciencia

Son muchos los médicos y científicos que se han interesado por la meditación y la han estudiado a fondo. Todos los estudios han dado los mismos resultados: La práctica continua de la meditación mejorar diferentes aspectos de tu vida y es altamente recomendada para todo el mundo. Algunos aspectos que la ciencia ha descubierto sobre la meditación son los siguientes:

Mejora tu concentración y memoria

Uno de los mayores efectos que la meditación tiene es en el cerebro. Estudios en los que se estudian los escáneres cerebrales de personas antes y después de introducir la meditación en su día a día muestran un aumento de materia gris en las áreas cerebrales responsables del aprendizaje, la memoria y la regulación emocional.

Así que, introduciendo meditación en tu día a día, te ayudas a aprender más, concentrar con mayor efectividad en tus tareas y mantenerte emocionalmente más estable. ¿Quién no va a querer una mejora así en su vida?

Mejora la autoestima y la auto-concienciación

La introspección que viene de la mano de la meditación se ve reflejada en un mejor conocimiento de ti misma y tu conciencia. ¿En qué se traduce esto? Eres capaz de entender mejor tus propios pensamientos y de aquello que pasa a tu alrededor. Según los estudios, esto crea una mayor autoestima e incluso reduce la ansiedad en aquellas personas que la sufren a menudo.

Reduce el estrés, la ansiedad y la depresión.

La palabra estrés es una gran conocida para aquellas que somos madres y emprendedoras. El problema del estrés es que aumenta los niveles de cortisol en el cuerpo y mantiene tu sistema de alerta encendido demasiado tiempo, lo cual crea problemas de salud a largo plazo. Para muchas, todo llega algo más lejos y se ven a afectadas por ansiedad o incluso depresión.

Según los estudiosos realizados, la práctica diaria de meditación reduce considerablemente los niveles de cortisol en sangre, lo cual te hace sentir más relajada y mejora tu salud física. En los estudios realizados en personas con ansiedad o depresión, los niveles de ambas se ven notablemente reducidos cuando éstas practican meditación durante al menos 20 minutos diarios.

Te hace mejor persona

La práctica continua de la meditación te hace ser más consciente sobre las personas a tu alrededor y aquello que nos uno. Sobre todo la práctica de meditación “loving-kindness” te hace ver a las personas con más amabilidad de que normal.

Mejora la calidad de tu sueño

Los estudios han comprobado, que aquellas personas que practican la meditación a diario, duermen más y mejor que aquellas que no la practican. Es más, personas con problemas de sueño tales como insomnio o apnea se ven gratamente favorecidas a través de la meditación, puesto que estos males se reducen considerablemente.

Cuándo meditar

Muchas mamprendedoras van a tener la misma duda ¿Cuándo meditar?
Ya nos faltan bastantes horas en el día como para encima perder 20 minutos del día meditando ¿verdad?

Bueno, primero, hay que mirarlo como una inversión. No son 20 minutos perdidos que podrías haber usado haciendo otra cosa, pero 20 minutos que usas para mejorar tu vida, tu concentración y tu productividad considerablemente.
Por ejemplo, si la meditación diario te ayuda a concentrate mejor y ser más productiva, por lo que tareas por las que antes necesitabas una hora, ahora necesitas 30 minutos, entonces has ganado tiempo, no?

Elige cualquier momento de tu día en el que sepas que vas a poder estar tranquila. Generalmente esto es o bien por la mañana, antes de que despierten todos, o por la noche. Empezando con tan solo 5 minutos diarios ya podrás ver mejoras.


La carga mental de ser mamprendedora (y cómo superarla)

Tener hijos supone un trabajo en equipo, pero en la mayoría de los casos, la mayor parte del día a día sigue recayendo sobre las madres.
Por supuesto que esto es algo que no se puede generalizar. En algunas familias, el trabajo intenta ser distribuido 50/50, en otras un 70/30 etc. Pero, según los estudios (y encuestas a madres, trabajen o no), incluso en las familias en las que el padre ayuda un 50%, el trabajo duro sigue recayendo en las madres.
¿Por qué? Porque los hombres están dispuestos a ayudar, pero suelen necesitar que se lo digan, por lo que el trabajo mental de “Directora de Operaciones y Organización” recae casi siempre en la madre. (Decimos “casi siempre”, porque obviamente siempre hay excepciones).

Pedir Ayuda

Aquellas mamás con parejas 100% comprometidas a hacer la mitad del trabajo, on incluso más, son afortunadas, pero no se libran del peso de “tener que pedir ayuda”. Para recibir esa ayuda que la pareja tan dispuesta está a dar, primero hay que decirle qué tipo de ayuda se necesita. Por ejemplo “¿Puedes pasar por el supermercado y comprar fruta? ¿Puedes poner la lavadora? ¿Puedes llevar al niño a vacunar?”…..

La pareja, como buena pareja que es, hace lo que se le pide, pero su trabajo acaba ahí. Y generalmente, esas tareas sólo son hechas si se les pedi, pero pocas veces las hacen porque ellos mismos saben o piensan que deben de hacerlo. ¿Por qué? Porque la organización suele recaer sobre la mamá.

La diferencia entre los roles

La mayor diferencia entre mamá y papá (salvo excepciones, seguimos recalcando), es la carga mental a la hora de hacer las tareas familiares. Por ejemplo, papá pone la lavadora, tal y como se lo han indicado, y luego vuelve a lo que estaba haciendo.
La mamá, mientras tanto, va a poner la lavadora y ve que la cesta de la ropa recién lavada está llena de toallas, así que pone la lavadora y va al baño a doblar las toallas y guardarlas. En el baño, se acuerda de que falta pasta de dientes, así que intenta acordarse de apuntar “pasta de dientas” en la lista de la compra mientras guarda las toallas.
Una vez guardada las toallas, se dirige a la cocina para apuntar “pasta de dientes” en la lista y ve que la mesa está llena de trastos. Empieza a recoger la mesa, mientras revisa mentalmente qué otras cosas faltan comprar para apuntarlas en la lista…… Y así sigue la historia ¿Te suena familar?

La carga mental de una madre

Todas estas funciones que se van acumulando van formando una carga mental. De esa manera, una mamá que está haciendo la cena, está pesando varias cosas “tengo que pedir las verduras hoy si quiero recibirlas mañana”, “tengo que añadir pasta de dientes a la lista de la compra”, “se me ha olvidado pagarle a la niñera el mes pasado”, “el niño ha vuelto a crecer y ya no le vienen los pantalones, tengo que pasar por la tienda”, ” a la niña le toca la siguiente vacuna, tengo que coger hora en el pediatra”, “no quedan camisas limpias, hay que poner la lavadora urgentemente”….
Esta lista de tareas pendientes va rumiando por tu menta hagas los que hagas, incluso si intentas relajarte viendo una película, vas acordándote de cosas que todavía hay que hacer.
Los maridos, mientras tanto, ponen la lavadora, pero no caen en la idea de doblar y guardar las toallas la limpias por ellos mismos.
Como cuenta una de nuestras mamprendedoras: “Le pedí a mi marido que por favor sacase el biberón del lavavajillas. Cuando me levanté en mitad de la noche para dar el biberón, me encontré con el lavavajillas abierto, el biberón fuera, pero desmontado y el resto de las cosas aún dentro del lavavajillas”.

Cuando nuestras parejas nos dicen, que les digamos lo que necesitamos, lo que en realidad están diciendo, es que ellos no van a llevar ninguna carga mental. No lo hacen a malas. Hemos crecido en una sociedad, en la que este es el rol que se le impone sin querer a cada género. Y mientras tanto, la carga mental de la madre, se va haciendo cada vez más grande, quitando sitio para cosas para ella misma.

La carga mental de una mamprendedora

En el caso de las mamprendedoras, la carga mental se multiplica por dos. Por un lado, están los pensamiento de organización y tareas de la familia y, por otro, la planificación y tareas de la empresa.
Como damos por hecho que esto es así, una mamá emprendedora cae en peligro de burn out, pues su cabeza nunca encuentra momento para relajarse y simplemente no pensar en nada.

Cómo evitar la carga mental

Evitar esta carga mental no es fácil. Llevamos este tipo de vida muy interiorizado. Sin embargo, poco a poco podemos intentar mejorarlo y darle un respiro a nuestra cabeza.

  1. Comunicar y dar más responsabilidad a nuestras parejas

    Es importante que hablemos de esto con nuestra pareja, pero de un modo objetivo y sin echar culpas. Al fin y al cabo, ellos no son conscientes de esta problemática. A la hora de repartir tareas, es importante hacerlo desde el principio, incluyendo la planificación. Por ejemplo, si él es el responsable de la ropa limpia, es él el que tiene que darse cuenta de que ya no quedan toallas.
    En el mejor de los casos, es importante que aboguemos por el tiempo de paternidad y que los padres pasen más tiempo en casa cuando nace un hijo.

  2. Dejar de lado el perfeccionismo

    Nadie va a morir si ya no quedan camisetas limpias o falta pasta de dientes. Date un respiro en algunos cosas y oblígate a no agobiarte por ello.

  3. Enseña a tus hijos a que no hay roles de género y que deben de ayudar

    No permitas que tus hijos e hijas caigan en la misma trampa. Enséñales a que el hogar y la familia son cosa de dos, seas chico o chica. Además, dependiendo de su edad, crea ciertas tareas de las cuales ellos sean los únicos responsables.

  4. Practica la meditación

    Los beneficios de la meditación son inmensos. En este caso, te ayudarán a limpiar tu mente y darle un pequeño respiro cada día. La meditación también evitará que la carga mental te cause estrés o depresión y ayudará a mejorar tu memoria y estado de ánimo.

  5. Planifica días libres

    Échale un vistazo a tu calendario y planifica al menos dos días al mes que serán tus días libres. En estos días, estarás libre de trabajo, tareas del hogar y de ser mamá. Úsalos para lo que tú quieras y te ayude a relajarte: ve a un spa, vete a nadar, pasa el día leyendo un libro, haz deporte, prueba una clase de algo nuevo…. ¡Tú decides!

  6. Duerme lo suficiente

    Las consecuencias de dormir mal o demasiado poco son pésimas para tu salud física y mental, también para tu estado de ánimo. Organízate como puedas para recibir el sueño necesario y, si no puedes, introdúcelo en tus días libres.

  7. Intenta no procastinar

    Todas solemos procastinar, especialmente si tenemos ante nosotras una tarea importante, pero que no nos apetece hacer.
    EL problema de procastinar es que no es otra cosa más que perder el tiempo. Y tiempo es tu bien más valioso. Un tiempo en el que podrías haber trabajado, relajado… Si pierdes el tiempo, solamente acabarás teniendo más estrés.

  8. Planifica tiempo con tus hijos

    Nada duele más, que sentir que no estás siendo suficientemente buena como madre.
    Cuando tus hijos sean mayores, no se acordarán de si la casa estaba limpia, pero sí de si su madre jugaba con ellos y lo pasaban bien juntos. Planifica momentos en los que pongas toda tu atención en jugar con tus hijos.

  9. Intenta conseguir ayuda

    Si es posible, considera contrata a alguien para hacer ciertas tareas del hogar. O a lo mejor tienes algún familiar que te pueda echar un cable. Desecha la idea de que nadie lo va a hacer tan bien como tú y delega ciertas tareas a otras personas.

Una semana sin quejarse

Quejarse es deporte mundial. Todo el mundo se queja. Y es que siempre hay razones para quejarse. Tienes hambre, algún tonto en el coche casi te da un golpe o se queda parado en un semáforo en verde, estás cansada, la reunión dura demasiado, tus hijos gritan mucho….

Estamos tan acostumbradas a quejarnos, que ya ni siquiera nos damos cuenta. Aquí está el mayor peligro, pues quejarse tiene resultados negativos en tu cuerpo, en tu mente y en tu vida.

Por qué es importante no quejarse

Siempre es bueno hablar con una amiga sobre problemas y similar, pero quejarse es otra cosa y lo malo es que nos hemos acostumbrado tanto a quejarnos, que no solo no nos damos cuenta, sino que no somos conscientes de hasta qué punta esto nos perjudica. Y nos perjudica en muchas maneras. Perjudica nuestra actitud, a nuestra salud mental y a nuestra salud física. ¡Vale la pena no quejarse!

Quejarse modifica tu cerebro

La neuroplasticidad es real y nuestro comportamiento, sea cual sea, es capaza de modificar las conexiones cerebrales hasta el punto de crear grandes cambios en el cerebro.

El caso es que, quejarse no soluciona tus problemas. Quejarse no cambia absolutamente nada en tu situación. Lo que sí que cambia, son tus conexiones cerebrales. Para ser concretos, tu cerebro se acostumbra a centrarse en lo negativo. Y aunque tú no lo notes, poco a poco tu cerebro se programa para ver lo negativo en todos los sitios. Es así como, paso a paso, queja a queja, te vas convirtiendo en una persona negativa. Esta espiral no acaba ahí. Cuanto más negativa eres, menos posibilidades de creer, luchar y pensar en tus sueños y lograr hacer todas esas cosas mágicas que eres capaz de hacer.

Quejarte te dará soledad

Lo cierto es que a nadie le gusta estar con un quejica. Cuanto más te quejes, menos ganas tendrá la gente de pasar tiempo junto a ti. ¿Algunas vez has pasado tiempo con une paersona negativa o quejica? La gente negativa y quejica absorbe la energía de los demás y eso es una sensación que a nadie le gusta.

Por supuesto que puedes hablar de tus problemas con una amiga, eso es otra cosa. Pero si en vez de hablar de tus problemas lo único que haces es quejarte, quejarte y quejarte, la gente empezará a no querer pasar el tiempo contigo. Como vez, la bola de nieve aquí se agranda, pues esto solo te llevará a sentirte sola y hacerte más negativa.

La constante negatividad afecta a tu sistema immunológico

Se ha mostrado que un estado de ánimo bajo y la negatividad afectan también a tu cuerpo físico. Entre otras cosas, afecta a tu sistema inmunológico, haciéndote más sensible a enfermedades. Como dato, parece ser que la gente negativa e inclusivo depresiva es más propensa a contraer un resfriado que una persona positiva y alegre.

¿Cómo saber si te quejas demasiado?

Aquí está el primer paso a la mejora, pues la mayoría de la gente ni siquiera es consciente de que se está quejando. Aunque es recomendable trabajar en no quejarte, sin importar lo quejica que seas, aquí hay algunas señales de que te quejas más de lo necesario:

  1. No sueles buscar soluciones
    Cuando se presenta un problema o se te asigna uno, tiendas más a hablar sobre el problema que a buscar soluciones.
  2. Sientes impotencia
    El constante pensamiento centrado en problemas te hace sentir impotencia y tienes la sensación constante de que no tienes poder sobre nada y estás indefensa hacia los eventos que ocurren.
  3. Te sientes cansada al final del día
    Como hemos dicho, quejarse afecta a tu cuerpo. Quejarse conlleva un gasto de energía bastante alto porque activa la reacción de estrés en el cuerpo. Si te quejas mucho, al final del día te sentirás agotada.
  4. Vives y piensas en el pasado
    Tiendes a recrear situaciones o probelmas que ya están en el pasado una y otra vez. Hablar sobre problemas que ya no existen te adentra completamente en otro nivel de negatividad del que es difícil salir.
  5. Sientes ansiedad
    Como ya hemos mencionado, quejarse activa el sistema de estrés en el cuerpo. Cuando te quejas mucho, este estrés lleva a crear ansiedad. Si no te das cuenta de que te quejas, te resultará difícil saber de dónde llega esa ansiedad.
  6. Tu estado de ánimo es algo bajo
    Los momentos de felicidad, alegría o positividad son esporádicos y vives en un continuo estado de “meh” o incluso de tristeza o negatividad.
  7. Te irritas con facilidad / otras personas te dicen que te quejas mucho
    Es fácil irritarte y pagas tu estado de ánimo con otros.

Cómo dejar de quejarse

Ahora que ya hemos establecido que quejarse es malo y cómo saber si te quejas demasiado, solo nos queda solucionarlo. Hay varias maneras para aprende a no quejarse y, poco a poco, tu cerebro se acostumbrará y dejará de buscar problemas y solo verá soluciones.

Sé consciente de que te estás quejando

Este paso es imprescindible para conseguir un cambio y tal vez sea el más difícil. Tienes más posibilidades de tener éxito aquí si practicas las meditación, pues la meditación te ayuda a ser consciente de tus pensamientos.
Se trata de que seas capaz de pillarte con las manos en la masa. Cada vez que pienses “es que siempre hay tráfico” o “estoy harta de esta gente que viene a hablarme” o cualquier tipo de queja, date cuenta. Y entonces te dices a ti misma “me estoy quejando”.

Ser consciente de que te quejas es el primer paso para dejar de hacerlo.
¿Te pillas en una queja? Automáticamente dale la vuelta y conviértelo en un pensamiento positivo.

Convierte una queja en un pensamiento positivo

Aquí lo que queremos es re-programar el cerebro y que veas las soluciones y las partes buenas.
No importa lo ridículo que sea el pensamiento positivo (de hecho, si es ridículo, hasta te ríes!). Lo importante es que antes de acabar la queja, seas capaz de convertirla en algo positivo.

Ejemplo: Estás a punto de acabar el pensamiento o incluso queja en voz alta “Siempre hay un tráfico odioso que me hace llegar tarde y perder el tiempo!” – Para, respira, y conviértelo en “lo bueno de cuando hay tráfico, es que tengo más tiempo de cantar en voz alta mis canciones favoritas sin que nadie me moleste”.

Si tiendes a quejarte mucho, al principio te podrá resultar difícil. Pero así por lo menos también entrenas tu creatividad! Lo dicho, da igual si el pensamiento positivo suena ridículo. Lo importante es el resultado a largo plazo.

Acepta el cambio

El mayor problema que tenemos las personas es nuestra dificultad de aceptar cambios, especialmente cuando las cosas no van como a nosotros nos gustaría.

Aprende a ser flexible y aceptar cambios. Una buena manera de entrenar esto es intentando salir cada día de tu zona de comfort y aprendiendo cosas nuevas.

Practica el yoga y la meditación

El yoga y la meditación son maneras de entrenarse en la flexibilidad hacia el cambio y también en sentir el presente (te ayudará a ser más consciente de cuando tienes pensamientos negativos).
También te ayudará a reducir tus niveles de estrés.

Ten a alguien con quien hablar

Sea una amiga o una terapeuta, es importante que no te tragues tus problemas. Intenta tener a alguien con quien puedeas hablar sobre tus problemas de manera regular (aunque no a diario).
Hablar sobre los problemas es terapéutico, pero solo si lo haces con una actitud positiva y sobre todo, si intentas encontrar soluciones para esos problemas.

Sé agradecida

Apuntarte todas las noches al menos 5 cosas por las cuales estás agradecida mejorará tu estado de ánimo, te hará más feliz y te ayudará a quejarte menos.
Los estudios muestran que la gente que practica gratitud es más feliz que los que no lo hacen y también es más propensa a encontrar soluciones.


11 Maneras de mejorar tu estado de ánimo

El estrés, emociones negativas… todo es normal y puede ocurrer en el día a día.
El problema es cuando empiezan a tomar el control de tu estado de ánimo y, sin darte cuenta, estás todo el día de mal humor.
Si te das cuenta de que el mal humor se está apoderando de tu día, aquí te ofrecemos 12 maneras de solucionarlo y dejar que el buen humor tome el rumbo de nuevo.

1. Respira profundo

Una respiración lenta y profunda, te ayudan a tomar conciencia de tu cuerpo y del presente. Además puedes hacerlo en cualquier sitio. Cierra los ojos e inhala durante al menos 6 segundos, , espera unos 4 segundos y luego exhala durante otros 6 segundos.
Enseguida te notarás menos tensa, más positiva y de mejor humor.

2. Escribe en tu diario

Si todavía no escribes en un diario, ahora es momento de empezar a hacerlo.
Escribir en un diario tiene una gran cantidad de beneficios (de hecho, los mentes más grandes lo hacen todos los días). Uno de los muchos beneficios, es ponerte de mejor humor. Varios estudios han averiguado que anotar al menos durante cinco minutos al día tus experiencias y las cosas por las que estar agradecida, mejoran significativamente el estado de ánimo.

3. Reflexiona sobre lo que estás agradecida

Como hemos mencionado antes, la gratitud es una clave esencial de la felicidad. Por esa razón es recomendable incluir un listado de las cosas por las que estás agradecida cada día. Verás como tu estado de ánimo mejora considerablemente.

4. Mira algo divertido

Reirse todos los días es sano y pone de buen humor.
Si ves que llevas tiempo sin reirt o que tu estado de ánimo es muy oscuro, tómate 10 minutos para ver algo divertido. Incluso 20. Necesitas cambiar el chip. No importa que sea un capítulo de Friends, tu comediante favorito o vídeos de bromas en YouTube. Lo imporante es que desconectes y le des a tu cerebro un respiro para reir.

5. Sal fuera

La naturaleza es tu aliada. Aunque vivas en una ciudad, salir de casa o de la oficina y dar un paseo al aire libre te ayudará a despejarte y revitalizar tu mente y eso mejorará tu estado de ánimo. Es más, si tienes la posibilidad de llevarte el ordenador fuera y trabajar desde el aire libre, más punto ganados. ¡No todos los días tienen que ser iguales!

¿Quieres más puntos extra? Si das un paseo, prueba con una meditación para andar. La app de Insight Timer es muy buena para eso.

6. Date una pausa

¿Hay algo que te guste mucho? Sea el té, el café o un buen helado, tómate 20 minutos de pausa para tomarte ese algo especial. Los placeres estimulan las neuronas y liberan hormonas de felicidad. Te lo mereces.

7. Refuerza tu postura

La postura del cuerpo influye directamente en tu mente y en tu estado de ánimo. Ya 2 minutos de estiramientos de espalda, brazos y piernas te aportarán un cambio positivo.
Para una mayor actitud, intenta también posturas de poder, como separa las piernas y estirar los brazos es pose de victoria, o estar de pie con los pies separados y las manos sobre las caderas.

8. Haz algo de ejercicio

Salir a correr aunque sean 20 minutos o hacer un poco de yoga no solo será beneficioso para tu cuerpo, sino que también para tu mente. Un poco de ejercicio te despeja, libera endorfinas e incluso te ayuda a pensar de manera más creativa.

9. Medita

La meditación está científicamente probada como la mejor manera de estar alerta, sana y de buen humor. Con 10 minutos de meditación al día ya vas por buen camino. Simplemente sé consciente de lo que hay a tu alrededor, de tu cuerpo y de tu respiración. Cuánto más te entrenes en la meditación, mayores serán sus beneficios.

10. Habla con una amiga

Ya sea en persona o por teléfono, pero hablar con una amiga es lo más parecido a psicoterapia. Te ayudará a quitarte problemas de encima al decirlos en voz alta. Además, tendrás a una persona capaz de darle otro enfoque a tus problemas.

11. Juega con un animal

Los animales de compañía son ideales porque el contacto con ellos libera hormonas de felicidad. Si no tienes animales, da un paseo por un parque y acaricia a algún perro. ¡Verás la mejora!


Desconectar – por los niños

Como mamprendedora en el siglo 21, es difícil desconectar, sobre todo de la tecnología.
Sin embargo, es importante que sepamos hacerlos y lo implementemos regularmente. No solo por tu equilibrio mental, sino también por el bien de los niños. Los niños necesitan nuestra atención y es importante pasar tiempo con ellos y con nada más, para establecer una conexión entre ambos.

Aquí tenemos algunas ideas para implementar como mínimo cada semana, desconectar y reforzar la relación con los niños.

1. Sal sin teléfono

Sí, el mero pensamiento de salir de casa sin el teléfono móvil puede hasta producir ansiedad. Pero lo creas o no, hubo un tiempo en el que las madres hacían excursiones con sus hijos y no llevaban teléfono encima. ¿Alguna de nosotras ha sufrido por esto?

Organiza excursiones con tus hijos a parques, granjas etc. y no lleves el móvil. No pasa nada por no hacer fotos y la hora la puedes ver en un reloj de pulsera de los de toda la vida.
Si os vais algo lejos, puedes llevar el móvil, pero dejarlo en el coche.

Prestarás mucha más atención a lo que hacen tus hijos y pasaréis un buen rato.

2. Momentos sin pantallas

Elige momentos en los cuales toda la familia estará libre de pantalla.
Puede ser durante la cena, los sábados, todos los días de 6 a 7….. La regla la creas tú. Lo importante es que haya unos momentos definidos (preferiblemente cuando toda la familia suela estar junta), en la que cualquier tipo de pantallas están prohibidas. Ni tele, ni móvil, ni videojuegos…

3. Sé la reina de la organización

Como mamprendedora, estar bien organizada es una de las leyes cardinales. Pero es especialmente importante para poder desconectar del trabajo cuando estás con los niños. Crea tu calendario y organiza tus tareas de manera que siempre tengas algún bloque en el que puedas permitirte desconectar de cualquier quebradero de cabeza sin sentirte mal.

4. Meditación

Está científicamente probado que la meditación mejora la calidad de vida en todas las personas. Lo ideal es levantarse por lo menos 10 minutos antes para poder meditar en tranquilidad, pero escoge el huevo que mejor te venga.

Si nunca has meditado, puede resultar difícil al principio, pues te dará la sensación de que estás perdiendo un tiempo precioso. Pero no te rindas! Los beneficios de la meditación son insuperables. Te traerá equilibrio mental y emocional y te ayudará a concentrarte mejor.

5. Duerme lo suficiente

Hay mucho que hacer, muchas cosas por acabar, ropa por doblar y niños con los que jugar….. Pero para ser más eficiente necesitas dormir.
No te dejes engañar, le creencia de que hay personas que sólo necesitan 5 horas de sueño no es cierta. (para todo lo relacionado con el sueño recomendamos el libro Por Qué Dormimos)
Lo óptimo es dormir 8 horas, así que intenta conseguir esas 8 horas de sueño como sea.