10 consejos para evitar los resfriados durante este invierno

Estamos en plena temporada de narices mocosas. Si ya de por sí son un engorro, solamente nos faltaba COVID para emporar la situación.

Por suerte hay algunas cosas que podemos hacer para intentar evitar los resfriados y para mejorar el sistema inmunológico. ¡Seguro que la mayoría ya los hacéis en casa!

1.Pasad tiempo fuera

Puede parecer contraproducente si fuera hace frío, pero la realidad es que el aire fresco ayuda a respirar aire puro, que no solamente es bueno para el cuerpo, sino que no tiene tanta carga viríca como puede haberla en una habitación que siempre está cerrada.
Por eso también es bueno airear la casa a menudo. Lo ideal es mantener una temperatura ambiente que no supere los 20 grados, así que tampoco os paséis la calefacción (lo cual también ahorrará dinero).

2.Vestir a lo cebolla

El secreto para no pasar frío fuera, es seguir el principio de la cebolla: Ponerse una capa encima de la otra.
El uso de diferentes capas de vestimenta, ayuda a aislar mejor el frío, manteniendo el cuerpo más caliente. Además, también ayuda a regular la temperatura. Si entráis en un espacio en el que hace más calor, os podéis quitar una capa.

En niños es importante que se incluyan capuchas, gorros u orejeras en la indumentaria, para asegurarse de que no se les enfría la cabeza. Tanto los pies, como la cabeza, deberían de mantenerse siempre calientes.

3.¡A lavarse las manos!

Esto no hace falta ni decirlo, pues en estos tiempos de pandemia se nos recuerda más que suficiente.

Especialmente los niños suelen ser más reacios a lavarse las manos más a menudo, pero es importante que lo hagan. Por eso recomendamos hacer del lavado de manod un juego. Esto es más fácil si consigues jabones con formas divertidas, por ejemplo.

4.Quien no se toque la cara, gana

Y es que los virus están por todos lados. Basta con abrir una puerta cargada de virus y luego tocarse la cara para coger lo que no quieres. Lamentablemente nos tocamos la cara cientos de veces al día.

Intentad ser conscientes de esto, especialmente en los niños. Cuanto menos te toques la cara, mejor. (y una piel más limpia también!)

5.A beber se ha dicho

La mejor manera de combatir enfermedades es manteniendo el cuerpo hidratado. Así que consigue unas botellas con sus personajes favoritos e incítales a beber.

No siempre tiene que ser agua. De hecho, infusiones de jengibre y limón, por ejemplo, ayudan a reforzar el sistema inmunológico y le dan un sabor extra al agua.

6.Dí que sí al yogur

Los probióticos ayudan a tu cuerpo a combatir todo aquello que no quiere. No hace falta gastarse dinero en píldoras. Basta con llevar un buen consumo de yogures. Todos los yogures, incluyendo los veganos a base de soja o coco llevan una buena base de probióticos.

7.Ayúdate de la naturaleza

La naturaleza es sabia. Tanto, que nos da las naranjas y limones en invierno.
En esta época del año, es ideal incrementar la ingesta de frutas con vitamina C, como los cítricos o los kiwis y de cinc.
El jengibre también es un aliado perfecto para combatir los resfriados.

8.Limpieza de nariz

En la farmacia venden aparatitos para niños que permiten irrigar la nariz. Una limpieza profunda de la nariz en niños a partir de 3 años reforzará la lucha contra los resfriados para liberarla de virus o bacterias en las mucosidades.

9.Todos a la cama

El sueño es el mejor aliado. Ayuda a que el cuerpo repara y reconstituya. Por eso durante esta temporada es tan importante que los niños (y tú) duerman lo suficiente.
Por cierto, es importante que la temperatura de la habitación oscile entre los 16 y 18 grados para un sueño óptimo y sano.

10.Un buen baño de pies

Un baño de pies no solamente es bueno para el sistema inmunológico, sino que además es súper divertido. Eso sí, para niños asegúrate de que la temperatura del agua no sube de los 39 grados.


Cómo pasar tiempo a solas con un niño cuando tienes varios

Tener más de un hijo tiene sus ventajas. Entre otras, que pueden jugar juntos, dándote a ti más tiempo para hacer tareas del hogar o trabajar en tu negocio. Sin embargo, una de las desventajas es, que se hace difícil darle atención individual a uno solo.
Los expertos recomiendan darle a cada hijo al menos media hora de atención individual al día. Esto refuerza la confianza en sí mismos, les transmite que son valiosos y, según estudios, mejora su rendimiento escolar, además de evitar que tengan problemas de comportamiento de cualquier tipo.
Pero claro, los expertos a veces parece que no tienen hijos.
La teoría es bonita, pero la práctica….eso es otra cosa.

Ante todo, es importante que sepas que no pasa nada si no te da tiempo a pasar tiempo individual con ellos. ¿Que solo logras hacerlo una vez a la semana? Pues eso que ganan. Pero por mucho que se «recomiende», tu salud mental es prioridad, así que esto es algo que debes de incluir en tu agenda cuando y cómo puedas.

Para poder intentarlo, aquí te dejamos algunas maneras de encontrar ese ratito individual con cada uno de tus hijos.

Saca ventaja de las rutinas diferentes entre ellos

A lo mejor uno de ellos se suele levantar media hora antes, o hay uno que no hace la siesta, mientras que los demás sí.
Tal vez mientras uno hace deberes, otro tiene menos que hacer y puede pasar tiempo contigo.
Sea lo que sea, siempre hay algo en lo que las rutinas de cada niño se diferencian y esa puede ser una oportunidad ofrecerle atención individualizada a uno de tus hijos.

Crea un hábito de tomar turnos

Otra manera de pasar tiempo individual con cada niño, es crear una rutina en la que tomen turnos.
Por ejemplo, cada día uno de ellos es el que te ayuda a cocinar. O cada noche le toca a uno leer contigo un libro a solas. Las opciones aquí son infinitas y eres tú quien dicta el qué, el cómo y el cuándo.

Calidad ante cantidad

Como ya mencionamos en otro artículo, lo que aporta beneficios a tus hijos no es el tiempo que pasáis juntos, sino cómo lo pasáis juntos. Son mejores 15 minutos en los que recibe toda tu atención, que 2 horas en las que, mientras estás con él o ella, estás concentrada en otra cosa u ocupada con el móvil.
Por eso, a la hora de planificar tiempo individual con tus hijos, ten esto en cuenta. Si sólo encuentras media hora para hacer esto y tienes dos hijos, dales 15 minutos a cada uno. Será mejor, que nada y mejor que 1 hora entera, pero sin que ellos/as sean el centro de atención.

Tú primero

La vida mamprendedora es maravillosa, pero también es difícil. Así que no te agobies y renuncies a tu paz mental o autocuidados por hacer esto. Si solo te da para darles tiempo individual el fin de semana, pues entonces lo haces sólo el fin de semana. Y si sólo te da para hacerlo dos veces al mes, pues tampoco pasa nada.
Tú primero, mamá.


5 maneras de conectar mejor con un adolescente

Ser mamá es difícil a veces. Ser mamá de un adolescente lo es aún más. Los cambios hormonales, la mayor necesidad de independencia y el descubrimiento de quiénes son realmente, junto con un cerebro que aún no se ha formado del todo, hacen que la crianza de un adolescente a veces pueda resultar un tanto difícil.
Y es que ser adolescente tampoco es fácil y a veces lo olvidamos. Por eso sus necesidades varían en cuanto a las que tenían cuando aún eran pequeños. En esta etapa, necesitan más balance entre figura parental y amigo. Alguien con la mente abierta, que escuche y ayude sin prejuicios.

Según los psicólogos infantiles, éstas son las mejores maneras para conectar con tu hijo o hija adolescente:

1. Aprende a escuchar

Puede que sepamos más, porque hemos vivido más, pero a nadie le gusta que le suelten sermones constantemente. Tampoco nos gustaría a nosotras.
Para sentirse más conectados contigo, los hijo/as adolescentes necesitan sentirse escuchados.
Eso significa a aprender a no tener que intentar ofrecer siempre nuestro consejos o «sabiduría» y simplemente escuchar. Sin ejercer juicios. Simplemente escuchar.
Recuerda que no se trata de ti, sino de ellos. Averigua qué les gusta y qué no, cuál es su día a día, cómo se sienten…. Esto también incluye a veces que tú cuentes cómo fue tu día, para así empezar la conversación.

Por cierto, esto también es aplicable a amistades. Incluso a los adultos nos gusta que alguien de confianza nos escuche, sin emitir juicios y simplemente esté ahí para apoyarnos.

2. Respeta su crecimiento y sus experiencias

Una de las peores cosas que se le pueden decir a un adolescente, es el típico «cuando yo tenía tu edad, sí era difícil….». Este tipo de frases lo único que hacen es invalidar sus sentimientos y lo que se saca de esto es que sus experiencias y sentimientos no son válidos.

Los adolescentes están justo entre ser adultos y ser niños. Una posición difícil en la que estar y eso hay que tenerlo en mente. Necesitan a alguien que, por un lado les guíe y aplique normas y, por otro, que le apoye y valide sus experiencias como adulto.
Por supuesto que esto es más fácil decirlo que hacerlo. En estos casos, vale la pena recordar nuestras propias experiencia como adolescentes, mantener una mente abierta y establecer normas como iguales, habilitando el diálogo bilateral.

3. Apóyales

Todas las personas necesitamos apoyo y los adolescentes aún más.
Esto significa, que estés ahí en los momentos buenos (presentaciones, obras de teatro….) y en los malos. El apoyo puede ser físico, emocional y /o incluso financiero. Entiende qué necesitan, qué es por lo que están pasando y cómo puedes demostrar que estás ahí, apoyándole.
Si crees que puedes aportar buenos consejos, pregúntale si le interesa saber sobre tus experiencias que podrían ayudarle.

4. Tómate tiempo

Aunque a veces parece que no quieran saber nada de nosotros, siguen necesitando tiempo con nosotros de la misma manera que lo necesitan niños pequeños.

Tómate tiempo para hacer algo con tu adolescente a solas, vosotras dos. Propónle hacer algo que le guste, cocinar juntas, o realizar uno de sus hobbys con ella. Ten en cuenta, que lo que une a las personas son las experiencias. Hacer cosas juntos, independientemente de lo que esté pasando en casa o en vuestra vida privada, reforzará mucho más la conexión.

5. Acepta a sus amigos

Puede pasar que no nos gusten ciertas amistades o que cuando tienes tiempo de estar en familia, no quieres que haya terceras personas. Aún así, las amistades de los adolescentes forman una parte muy importante de sus vidas y es necesario que sientas que esa parte es también aceptada.
Muestra que aceptas a sus amistades más importantes. Puedes invitarles a ir a casa de vez en cuando, a salir a cenar o incluso a participar en alguna escapada familiar con vosotros. No significa que siempre tengan que estar ahí, sólo que tu hijo/a sienta que sus amistades son aceptadas y válidas.

Si te interesa este tema, te recomendamos nuestro otro artículo Cómo mejorar la conexión con tus hijos.


Los beneficios (poco conocidos) de comer juntos en familia

Se dice mucho eso de «comer en familia» y la gente suele pensar que es para reforzar los lazos familiares y contarse, durante la cena, cómo ha ido el día.
El caso es que los beneficios van mucho más allá de contarse las cosas y tampoco es necesario que sea durante la cena.
Se han realizado varios estudios sobre los beneficios de comer juntos en familia y éstas han sido las conclusiones que ha obtenido la ciencia:

Enseña a tus hijos mejores hábitos de alimentación

Esto probablemente ya lo sabías, pero vale la pena recordarlo.
Un estudio concluyó que, comer en familia (incluso en el caso de familias disfuncionales), los niños y adolescentes llevaban una dieta más sana y consumían más verduras y vegetales que aquellos que nunca o raramente comían en familia.

Puede prevenir problemas psicológicos

Un estudio canadiense pudo observar que las comidas familiares ocurrentes evitaban problemas alimenticios como la anorexia e incluso el consumo de alcohol y drogas, violencia, depresión y pensamientos de suicidio. Estos beneficios resaltaban sobre todo en niñas adolescentes.

Puede evitar problemas de peso en el futuro

Varios científicos observaron que, aquellos niños y adolescentes que comían a menudo en familia, tenían menos problemas de peso 10 años más tarde. Mientras que aquellos con escasas comidas familiares, eran más propensos a sufrir de sobrepeso en los siguientes 10 años.

Puede mejorar la autoestima de los niños

¿Quién no desea que su hijo tenga una buena autoestima?
Un estudio de Stanford concluyó que aquellos niños que se sentían partícipes de las comidas familiares, crecían con más autoestima. Preguntándoles sobre su día, escuchando activamente y dándoles participación en la cena (poner los platos, cortar el pan…) y dejándoles elegir dónde se sientan, los niños se sienten validados, lo cual mejora su autoestima a largo plazo.

Mejora las habilidades comunicativas

Un estudio que siguió la vida de niños a lo largo de varios años concluyó, que aquellos niños con experiencias positivas en la mesa en el hogar desde pequeños, ya mostraban señales de ser mejores comunicadores a los 10 años.
La comunicación en la mesa sobre hechos, noticias y demás ayudan a los niños a poder comunicarse mejor y sentirse más cómodos con las palabras. Estos niños siguen usando sus habilidades comunicativas más allá de la mesa.

Mejora el lazo familiar

Como último punto, lo más obvio: Cenas o comidas en familia regulares mejora los lazos familiares.
Cabe destacar aquí, que para que esto ocurra, las cenas deben de ser pacíficas y amables, donde cada persona de la familia es tratada como igual y se siente cómoda participando y añadiendo su punto de vista.


cómo mejorar la conexión con tus hijos

Ser madre no es fácil. Ser mamprendedora, aún menos.
Tienes mil cosas en la cabeza, una lista de tareas interminable, un cansancio imbatible y una carga mental insuperable.
¿Cómo pasar más tiempo con tus hijos?

Calidad en vez de cantidad

Seguro que conoces esta situación: Has pasado el día entero con tus hijos en casa. Has hecho las comidas, solucionados peleas, trabajado en tu negocio, fregado los platos y lavado la ropa.
Aún así, tus hijos te han preguntado ya siete veces que juegues con ellos. Pero ¿Cómo vas a jugar con ellos? ¿No ven que no paras? ¿Que la cocina esta hecha un desastre? ¡No tienes tiempo ni para ir al baño!

Pero lo cierto es que no, no lo ven.
Los niños han pasado el día entero en el mismo lugar que tú, pero no lo han pasado realmente contigo.
Imagina que necesitas hablar con tu mejor amiga, así que vas a su casa. Te pasas cuatro horas sentada en el sofá contándole lo que te preocupa, pero ella está arriba y abajo haciendo tareas del hogar en vez de estar sentada contigo y escucharte ¿Sentirías que hay conexión? Lo mismo pasa con los niños. Claro que les gusta estar contigo. Pero para realmente sentirse conectados, bien y a gusto consigo mismos, necesitas estar contigo de verdad. Con tu atención absoluta.
A un niño le llenan más 20 minutos son toda tu atención, que 10 horas en las que ellos hacen una cosa y tú otra.

Por qué es importante el tiempo de calidad juntos

Los niños son diferentes y necesitan atención. Es justo esa atención, las que les da la sensación de ser queridos. Todo lo demás no importa.
Cuando sienten que han pasado tiempo de calidad contigo, su comportamiento es mejor. Riñen menos, juegan más tiempo solos y contentos y son más propensos a hacerte caso y ayudarte.

Puedes hacer la prueba tú misma. Dales tu completa atención durante 30 minutos y luego ponte a hacer una tarea. ¿Notas la diferencia?

Varios estudios han demostrado que cuando tus hijos sienten que les das toda tu atención a menudo, aunque sea durante un espacio de tiempo corto, mejora su rendimiento escolar, la inter-conectividad familiar y hay menos problemas de comportamiento.
Al final del día, los niños solo quieren sentir (no oír), que son importantes para ti y les prestas atención.

La mejor manera de darles tiempo de calidad cuando estás super ocupada

Puede que estés leyendo esto y digas «Todos esto está muy bien, pero ¿Cómo voy a hacerlo con todo lo que tengo que hacer?»
Y tienes toda la razón. Entre tu negocio, las tareas del hogar, organizar la vida en familia y cuidarte a ti misma ¿Cómo darles tiempo de calidad todos los días? Y si tienes más de un hijo, la cosa se complica más.

Te proponemos hacer esto desde dos puntos de vista:
1. No tomes el tiempo de calidad con tus hijos como algo más en tu lista de tareas, sino como una pausa bien merecida de la cual tus hijos se acordarán siempre y
2. Cuanto más ocupada estés, mejor darles este tiempo, pues luego te dejarán más tranquila que si no les ofreces ningún ratito de tu atención absoluta.

Una vez dicho esto ¿Cuál es la mejor manera de integrar algo de tiempo de calidad todos los días?

Proponemos lo siguiente:
Cada mañana (o la noche anterior), escoge un momento en el que creas que puedes darte un respiro y hacer algo con tus hijos dándoles toda tu atención.
Dependiendo de cómo de lleno tengas el día, este momento que pasarás dándole a tus hijos tu atención absoluta, puede variar de entre 10 a 40 minutos. Intenta que nunca sean menos de 10 minutos o tendrá poco efecto.
Intenta también que haya días donde ese momento sea largo y no sean solo momentos de 10 minutos todos los días.

¿Qué hacer?
Dependiendo de la edad de tu hijo, se lo puedes explicar. Le dices que ese es el momento del día en el que estás solo con él y hacéis lo que él quiera. Lo más recomendable es que, sabiendo que cada día tiene ese bloque con tu atención absoluta, él decida qué es lo que vais a hacer.
Pero si eso no es posible, intenta crearte una tabla de contenidos de posibles actividades que se ajusten a diferentes rangos de tiempo.

Últimos consejos

Sabemos que ser mamprendedora no es fácil y que estás hasta arriba de trabajo.
Intenta tener en cuanta, que un niño nunca te va a decir «hoy he tenido un día difícil en el colegio y necesito que me escuches». Su manera de decir eso, cuando necesita apoyo, suele ser «¿Juegas conmigo?

Así que toma ese ¿Juegas conmigo? como una petición de que tu hijo, en ese momento, necesita cariño y apoyo. Siempre es mejor 2 minutos de atención, que nada en absoluto.


La carga mental de ser mamprendedora (y cómo superarla)

Tener hijos supone un trabajo en equipo, pero en la mayoría de los casos, la mayor parte del día a día sigue recayendo sobre las madres.
Por supuesto que esto es algo que no se puede generalizar. En algunas familias, el trabajo intenta ser distribuido 50/50, en otras un 70/30 etc. Pero, según los estudios (y encuestas a madres, trabajen o no), incluso en las familias en las que el padre ayuda un 50%, el trabajo duro sigue recayendo en las madres.
¿Por qué? Porque los hombres están dispuestos a ayudar, pero suelen necesitar que se lo digan, por lo que el trabajo mental de «Directora de Operaciones y Organización» recae casi siempre en la madre. (Decimos «casi siempre», porque obviamente siempre hay excepciones).

Pedir Ayuda

Aquellas mamás con parejas 100% comprometidas a hacer la mitad del trabajo, on incluso más, son afortunadas, pero no se libran del peso de «tener que pedir ayuda». Para recibir esa ayuda que la pareja tan dispuesta está a dar, primero hay que decirle qué tipo de ayuda se necesita. Por ejemplo «¿Puedes pasar por el supermercado y comprar fruta? ¿Puedes poner la lavadora? ¿Puedes llevar al niño a vacunar?»…..

La pareja, como buena pareja que es, hace lo que se le pide, pero su trabajo acaba ahí. Y generalmente, esas tareas sólo son hechas si se les pedi, pero pocas veces las hacen porque ellos mismos saben o piensan que deben de hacerlo. ¿Por qué? Porque la organización suele recaer sobre la mamá.

La diferencia entre los roles

La mayor diferencia entre mamá y papá (salvo excepciones, seguimos recalcando), es la carga mental a la hora de hacer las tareas familiares. Por ejemplo, papá pone la lavadora, tal y como se lo han indicado, y luego vuelve a lo que estaba haciendo.
La mamá, mientras tanto, va a poner la lavadora y ve que la cesta de la ropa recién lavada está llena de toallas, así que pone la lavadora y va al baño a doblar las toallas y guardarlas. En el baño, se acuerda de que falta pasta de dientes, así que intenta acordarse de apuntar «pasta de dientas» en la lista de la compra mientras guarda las toallas.
Una vez guardada las toallas, se dirige a la cocina para apuntar «pasta de dientes» en la lista y ve que la mesa está llena de trastos. Empieza a recoger la mesa, mientras revisa mentalmente qué otras cosas faltan comprar para apuntarlas en la lista…… Y así sigue la historia ¿Te suena familar?

La carga mental de una madre

Todas estas funciones que se van acumulando van formando una carga mental. De esa manera, una mamá que está haciendo la cena, está pesando varias cosas «tengo que pedir las verduras hoy si quiero recibirlas mañana», «tengo que añadir pasta de dientes a la lista de la compra», «se me ha olvidado pagarle a la niñera el mes pasado», «el niño ha vuelto a crecer y ya no le vienen los pantalones, tengo que pasar por la tienda», » a la niña le toca la siguiente vacuna, tengo que coger hora en el pediatra», «no quedan camisas limpias, hay que poner la lavadora urgentemente»….
Esta lista de tareas pendientes va rumiando por tu menta hagas los que hagas, incluso si intentas relajarte viendo una película, vas acordándote de cosas que todavía hay que hacer.
Los maridos, mientras tanto, ponen la lavadora, pero no caen en la idea de doblar y guardar las toallas la limpias por ellos mismos.
Como cuenta una de nuestras mamprendedoras: «Le pedí a mi marido que por favor sacase el biberón del lavavajillas. Cuando me levanté en mitad de la noche para dar el biberón, me encontré con el lavavajillas abierto, el biberón fuera, pero desmontado y el resto de las cosas aún dentro del lavavajillas».

Cuando nuestras parejas nos dicen, que les digamos lo que necesitamos, lo que en realidad están diciendo, es que ellos no van a llevar ninguna carga mental. No lo hacen a malas. Hemos crecido en una sociedad, en la que este es el rol que se le impone sin querer a cada género. Y mientras tanto, la carga mental de la madre, se va haciendo cada vez más grande, quitando sitio para cosas para ella misma.

La carga mental de una mamprendedora

En el caso de las mamprendedoras, la carga mental se multiplica por dos. Por un lado, están los pensamiento de organización y tareas de la familia y, por otro, la planificación y tareas de la empresa.
Como damos por hecho que esto es así, una mamá emprendedora cae en peligro de burn out, pues su cabeza nunca encuentra momento para relajarse y simplemente no pensar en nada.

Cómo evitar la carga mental

Evitar esta carga mental no es fácil. Llevamos este tipo de vida muy interiorizado. Sin embargo, poco a poco podemos intentar mejorarlo y darle un respiro a nuestra cabeza.

  1. Comunicar y dar más responsabilidad a nuestras parejas

    Es importante que hablemos de esto con nuestra pareja, pero de un modo objetivo y sin echar culpas. Al fin y al cabo, ellos no son conscientes de esta problemática. A la hora de repartir tareas, es importante hacerlo desde el principio, incluyendo la planificación. Por ejemplo, si él es el responsable de la ropa limpia, es él el que tiene que darse cuenta de que ya no quedan toallas.
    En el mejor de los casos, es importante que aboguemos por el tiempo de paternidad y que los padres pasen más tiempo en casa cuando nace un hijo.

  2. Dejar de lado el perfeccionismo

    Nadie va a morir si ya no quedan camisetas limpias o falta pasta de dientes. Date un respiro en algunos cosas y oblígate a no agobiarte por ello.

  3. Enseña a tus hijos a que no hay roles de género y que deben de ayudar

    No permitas que tus hijos e hijas caigan en la misma trampa. Enséñales a que el hogar y la familia son cosa de dos, seas chico o chica. Además, dependiendo de su edad, crea ciertas tareas de las cuales ellos sean los únicos responsables.

  4. Practica la meditación

    Los beneficios de la meditación son inmensos. En este caso, te ayudarán a limpiar tu mente y darle un pequeño respiro cada día. La meditación también evitará que la carga mental te cause estrés o depresión y ayudará a mejorar tu memoria y estado de ánimo.

  5. Planifica días libres

    Échale un vistazo a tu calendario y planifica al menos dos días al mes que serán tus días libres. En estos días, estarás libre de trabajo, tareas del hogar y de ser mamá. Úsalos para lo que tú quieras y te ayude a relajarte: ve a un spa, vete a nadar, pasa el día leyendo un libro, haz deporte, prueba una clase de algo nuevo…. ¡Tú decides!

  6. Duerme lo suficiente

    Las consecuencias de dormir mal o demasiado poco son pésimas para tu salud física y mental, también para tu estado de ánimo. Organízate como puedas para recibir el sueño necesario y, si no puedes, introdúcelo en tus días libres.

  7. Intenta no procastinar

    Todas solemos procastinar, especialmente si tenemos ante nosotras una tarea importante, pero que no nos apetece hacer.
    EL problema de procastinar es que no es otra cosa más que perder el tiempo. Y tiempo es tu bien más valioso. Un tiempo en el que podrías haber trabajado, relajado… Si pierdes el tiempo, solamente acabarás teniendo más estrés.

  8. Planifica tiempo con tus hijos

    Nada duele más, que sentir que no estás siendo suficientemente buena como madre.
    Cuando tus hijos sean mayores, no se acordarán de si la casa estaba limpia, pero sí de si su madre jugaba con ellos y lo pasaban bien juntos. Planifica momentos en los que pongas toda tu atención en jugar con tus hijos.

  9. Intenta conseguir ayuda

    Si es posible, considera contrata a alguien para hacer ciertas tareas del hogar. O a lo mejor tienes algún familiar que te pueda echar un cable. Desecha la idea de que nadie lo va a hacer tan bien como tú y delega ciertas tareas a otras personas.

Desconectar – por los niños

Como mamprendedora en el siglo 21, es difícil desconectar, sobre todo de la tecnología.
Sin embargo, es importante que sepamos hacerlos y lo implementemos regularmente. No solo por tu equilibrio mental, sino también por el bien de los niños. Los niños necesitan nuestra atención y es importante pasar tiempo con ellos y con nada más, para establecer una conexión entre ambos.

Aquí tenemos algunas ideas para implementar como mínimo cada semana, desconectar y reforzar la relación con los niños.

1. Sal sin teléfono

Sí, el mero pensamiento de salir de casa sin el teléfono móvil puede hasta producir ansiedad. Pero lo creas o no, hubo un tiempo en el que las madres hacían excursiones con sus hijos y no llevaban teléfono encima. ¿Alguna de nosotras ha sufrido por esto?

Organiza excursiones con tus hijos a parques, granjas etc. y no lleves el móvil. No pasa nada por no hacer fotos y la hora la puedes ver en un reloj de pulsera de los de toda la vida.
Si os vais algo lejos, puedes llevar el móvil, pero dejarlo en el coche.

Prestarás mucha más atención a lo que hacen tus hijos y pasaréis un buen rato.

2. Momentos sin pantallas

Elige momentos en los cuales toda la familia estará libre de pantalla.
Puede ser durante la cena, los sábados, todos los días de 6 a 7….. La regla la creas tú. Lo importante es que haya unos momentos definidos (preferiblemente cuando toda la familia suela estar junta), en la que cualquier tipo de pantallas están prohibidas. Ni tele, ni móvil, ni videojuegos…

3. Sé la reina de la organización

Como mamprendedora, estar bien organizada es una de las leyes cardinales. Pero es especialmente importante para poder desconectar del trabajo cuando estás con los niños. Crea tu calendario y organiza tus tareas de manera que siempre tengas algún bloque en el que puedas permitirte desconectar de cualquier quebradero de cabeza sin sentirte mal.

4. Meditación

Está científicamente probado que la meditación mejora la calidad de vida en todas las personas. Lo ideal es levantarse por lo menos 10 minutos antes para poder meditar en tranquilidad, pero escoge el huevo que mejor te venga.

Si nunca has meditado, puede resultar difícil al principio, pues te dará la sensación de que estás perdiendo un tiempo precioso. Pero no te rindas! Los beneficios de la meditación son insuperables. Te traerá equilibrio mental y emocional y te ayudará a concentrarte mejor.

5. Duerme lo suficiente

Hay mucho que hacer, muchas cosas por acabar, ropa por doblar y niños con los que jugar….. Pero para ser más eficiente necesitas dormir.
No te dejes engañar, le creencia de que hay personas que sólo necesitan 5 horas de sueño no es cierta. (para todo lo relacionado con el sueño recomendamos el libro Por Qué Dormimos)
Lo óptimo es dormir 8 horas, así que intenta conseguir esas 8 horas de sueño como sea.