Maneras de optimizar las tardes entre semana con tus hijos

Si hay algo que todas las madres trabajadoras tenemos en común, es el sentimiento de culpabilidad de no pasar suficiente tiempo con nuestros hijos a causa del trabajo. Para muchas, esta es una de las razones que les anima a dejar el típico trabajo para otros y comenzar su propio negocio. Pero incluso con tu propio negocio, hay momentos en los que el trabajo llama y te pierdes algún momento importante con tus hijos.
Si lo piensas, a menudo nuestros hijos pasan más tiempo (contando el tiempo despiertos) en el colegio, guardería o cuidadores que con las madres.
Pero tenemos buenas noticias: ¡no es nada malo!

Ante todo, lo más importante para un niño, no es que estés ahí en cada paso importante que dan, sino que les des amor y se sientas queridos por ti y tengas la sensación de que siempre pueden contar contigo.
Es más, un estudio realizado por la universidad de Harvard concluyó que los hijos de madres trabajadoras son igual de felices que aquellos de madres no trabajadoras. No sólo eso. Ante la pregunta de qué les gustaría cambiar en la manera que el trabajo de sus padres influye es sus vidas, la mayoría respondían que les gustaría que sus padres estuviesen menos estresados, no que trabajasen menos.

En resumen: Lo importante para nuestros hijos no es la cantidad de tiempo que pasamos con ellos, pero la calidad del tiempo cuando lo hacemos. Algo que ya comentamos en nuestro artículo sobre mejorar la conexión con nuestros hijos.
Así que, a deshacerse de los sentimientos de culpabilidad y dediquémonos a centrarnos en enriquecer las horas que pasamos con nuestros hijos. Os proponemos algunas maneras de tener tiempo de calidad al final del día.

Vive en el ahora, céntrate en el momento

¿Quién no conoce la situación? Llegas a casa, llegan tus hijos y tu mente sigue preocupada por un problema que ha surgido en tu negocio, o en lo que debes de hacer mañana, o en las tareas del hogar que están por hacer. ( Bienvenida a la carga mental de ser mamprendedora).

Este es el primer paso a cambiar para poder tener ese tiempo de calidad con tus hijos. Desde el momento que los dos llegáis a casa después de un día largo, hasta que se van a dormir, céntrate en ellos. En lo que hacen, lo que dicen, lo que cuentan, su lenguaje corporal, lo que quieren hacer…. Sabemos que la casa está hecha un desastre (puedes proponerle media hora de tareas del hogar juntos), que hay que hacer la cena y que tu negocio te necesita. Pero en el fondo, se trata de unas pocas horas al día que tu hijo necesita y que necesita vuestra relación.

A muchas madres les ayuda una pequeña meditación, escuchar un podcast o dar un pequeño paseo antes. Eso alivia la carga mental y te relaja, permitiéndote centrarte más en ese tiempo que tienes con tu hijo.

El objetivo no es estresarse en generar conexión

No sientas presión de tener que hacer algo que mejore la conexión. Como hemos comentado arriba, hacer tareas del hogar juntos durante media hora sirve también. Igual que ayudarle con los deberes, hacer la cena juntos o hablar sobre el último partido de fútbol.
Vivir en el momento durante esas horas no significa que te tengas que obligar a hacer cosas o tengas que estar jugando con él durante todo ese tiempo. Solo significa que tu mente no esté ocupada con otras cosas.
Al fin de cuentas, es el día a día el que hace una familiar feliz, y no horas eternas de jugar al Monopoly.

Olvídate del móvil

Los smartphones han sido uno de los mejores inventos del siglo 21, pero también traen problemas consigo.
Hemos generado una sociedad en la que se espera que estemos todos disponibles las 24 horas del día. Eso genera un estrés latente increíble en nuestras vidas.
No sólo eso, también modifican nuestro cerebro. Los aparatos móviles activan nuestra parte no-social del cerebro, la cual hace que el cerebro se centre en estimulación, en vez de en conexiones sociales.

En una encuesta realizado a niños de edad escolar, se les preguntó que invención preferirían que nunca hubiese sido inventada.Más de la mitad contesto que los teléfonos que tienen sus padres.

Si esto ya es bastante triste de por sí, añade el ejemplo que damos. No sólo evitamos la conexión con nuestros hijos mientras miramos el móvil, sino que eso es lo que aprenden. Llegada cierta edad, copiarán nuestros mismos hábitos, porque han aprendido que estar conectado al teléfono es importante.

Sal a cualquier lugar y observa a la gente. La mayoría ya sólo mira el móvil. ¿Quieres que tus hijos sean ese tipo de zombi?
A últimas horas del día entre semana, mientras estás con tus hijos en casa por fin, pone el móvil en “no molestar”. Siempre puedes volver a echarle un vistazo una vez se hayan dormido.

¡Vivan las caricias y los abrazos!

El contacto físico es primordial entre los seres humanos. Un simple abrazo de 8 segundos libera suficiente oxitocina en el cuerpo como para sentirte feliz y contenta.
No en balde es tan importante el contacto piel a piel con los bebés. Los bebés prematuros que reciben contacto piel a piel ganan peso más rápido que aquellos que no lo reciben. El contacto físico reduce la ansiedad, no solo en niños, pero en personas adultas también.

Los beneficios de los abrazos son tantos y es algo tan fácil de hacer. Así que, abraza a tus hijos. Cuando llegues a casa, antes de que se vayan a dormir, antes de que salgan hacia el colegio…. Este simple acto, profundiza vuestra conexión, reduce la ansiedad y os hará más felices. No importa el poco o el mucho tiempo que paséis juntos.
¿Beneficio añadido? Los hijos acostumbrados a abrazos desde pequeños, siguen queriéndolo cuando son más mayores. ¿Hay algo más bonito a que tu hijo de 17 te quiera abrazar? Los dudamos 🙂

Cread rituales

Los rituales crean conexión entre grupos, ya sean familias, instituciones o lugares religiosos.
La creación de rituales familiares harán de la familia un lazo de unión mucho más fuerte y tienen un efecto mucho más poderoso que obligarse a jugar juntos una hora todos los días.

Los rituales pueden ser lo que vosotros queráis. Algunos los puedes proponer tú, otros los pueden proponer tus hijos o podéis crearlos juntos. Algunos ejemplos serían implementar los sábados noche como día de pizza hecha por vosotros juntos, seguido de película en familia; cantar una canción con baile inventado antes de irse a la cama; dar paseos en sitios naturales todos los domingos con donuts al final; la lectura de un libro antes de irse a la cama….. La creatividad es ilimitada.

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