5 maneras de conectar mejor con un adolescente

Ser mamá es difícil a veces. Ser mamá de un adolescente lo es aún más. Los cambios hormonales, la mayor necesidad de independencia y el descubrimiento de quiénes son realmente, junto con un cerebro que aún no se ha formado del todo, hacen que la crianza de un adolescente a veces pueda resultar un tanto difícil.
Y es que ser adolescente tampoco es fácil y a veces lo olvidamos. Por eso sus necesidades varían en cuanto a las que tenían cuando aún eran pequeños. En esta etapa, necesitan más balance entre figura parental y amigo. Alguien con la mente abierta, que escuche y ayude sin prejuicios.

Según los psicólogos infantiles, éstas son las mejores maneras para conectar con tu hijo o hija adolescente:

1. Aprende a escuchar

Puede que sepamos más, porque hemos vivido más, pero a nadie le gusta que le suelten sermones constantemente. Tampoco nos gustaría a nosotras.
Para sentirse más conectados contigo, los hijo/as adolescentes necesitan sentirse escuchados.
Eso significa a aprender a no tener que intentar ofrecer siempre nuestro consejos o «sabiduría» y simplemente escuchar. Sin ejercer juicios. Simplemente escuchar.
Recuerda que no se trata de ti, sino de ellos. Averigua qué les gusta y qué no, cuál es su día a día, cómo se sienten…. Esto también incluye a veces que tú cuentes cómo fue tu día, para así empezar la conversación.

Por cierto, esto también es aplicable a amistades. Incluso a los adultos nos gusta que alguien de confianza nos escuche, sin emitir juicios y simplemente esté ahí para apoyarnos.

2. Respeta su crecimiento y sus experiencias

Una de las peores cosas que se le pueden decir a un adolescente, es el típico «cuando yo tenía tu edad, sí era difícil….». Este tipo de frases lo único que hacen es invalidar sus sentimientos y lo que se saca de esto es que sus experiencias y sentimientos no son válidos.

Los adolescentes están justo entre ser adultos y ser niños. Una posición difícil en la que estar y eso hay que tenerlo en mente. Necesitan a alguien que, por un lado les guíe y aplique normas y, por otro, que le apoye y valide sus experiencias como adulto.
Por supuesto que esto es más fácil decirlo que hacerlo. En estos casos, vale la pena recordar nuestras propias experiencia como adolescentes, mantener una mente abierta y establecer normas como iguales, habilitando el diálogo bilateral.

3. Apóyales

Todas las personas necesitamos apoyo y los adolescentes aún más.
Esto significa, que estés ahí en los momentos buenos (presentaciones, obras de teatro….) y en los malos. El apoyo puede ser físico, emocional y /o incluso financiero. Entiende qué necesitan, qué es por lo que están pasando y cómo puedes demostrar que estás ahí, apoyándole.
Si crees que puedes aportar buenos consejos, pregúntale si le interesa saber sobre tus experiencias que podrían ayudarle.

4. Tómate tiempo

Aunque a veces parece que no quieran saber nada de nosotros, siguen necesitando tiempo con nosotros de la misma manera que lo necesitan niños pequeños.

Tómate tiempo para hacer algo con tu adolescente a solas, vosotras dos. Propónle hacer algo que le guste, cocinar juntas, o realizar uno de sus hobbys con ella. Ten en cuenta, que lo que une a las personas son las experiencias. Hacer cosas juntos, independientemente de lo que esté pasando en casa o en vuestra vida privada, reforzará mucho más la conexión.

5. Acepta a sus amigos

Puede pasar que no nos gusten ciertas amistades o que cuando tienes tiempo de estar en familia, no quieres que haya terceras personas. Aún así, las amistades de los adolescentes forman una parte muy importante de sus vidas y es necesario que sientas que esa parte es también aceptada.
Muestra que aceptas a sus amistades más importantes. Puedes invitarles a ir a casa de vez en cuando, a salir a cenar o incluso a participar en alguna escapada familiar con vosotros. No significa que siempre tengan que estar ahí, sólo que tu hijo/a sienta que sus amistades son aceptadas y válidas.

Si te interesa este tema, te recomendamos nuestro otro artículo Cómo mejorar la conexión con tus hijos.


cómo mejorar la conexión con tus hijos

Ser madre no es fácil. Ser mamprendedora, aún menos.
Tienes mil cosas en la cabeza, una lista de tareas interminable, un cansancio imbatible y una carga mental insuperable.
¿Cómo pasar más tiempo con tus hijos?

Calidad en vez de cantidad

Seguro que conoces esta situación: Has pasado el día entero con tus hijos en casa. Has hecho las comidas, solucionados peleas, trabajado en tu negocio, fregado los platos y lavado la ropa.
Aún así, tus hijos te han preguntado ya siete veces que juegues con ellos. Pero ¿Cómo vas a jugar con ellos? ¿No ven que no paras? ¿Que la cocina esta hecha un desastre? ¡No tienes tiempo ni para ir al baño!

Pero lo cierto es que no, no lo ven.
Los niños han pasado el día entero en el mismo lugar que tú, pero no lo han pasado realmente contigo.
Imagina que necesitas hablar con tu mejor amiga, así que vas a su casa. Te pasas cuatro horas sentada en el sofá contándole lo que te preocupa, pero ella está arriba y abajo haciendo tareas del hogar en vez de estar sentada contigo y escucharte ¿Sentirías que hay conexión? Lo mismo pasa con los niños. Claro que les gusta estar contigo. Pero para realmente sentirse conectados, bien y a gusto consigo mismos, necesitas estar contigo de verdad. Con tu atención absoluta.
A un niño le llenan más 20 minutos son toda tu atención, que 10 horas en las que ellos hacen una cosa y tú otra.

Por qué es importante el tiempo de calidad juntos

Los niños son diferentes y necesitan atención. Es justo esa atención, las que les da la sensación de ser queridos. Todo lo demás no importa.
Cuando sienten que han pasado tiempo de calidad contigo, su comportamiento es mejor. Riñen menos, juegan más tiempo solos y contentos y son más propensos a hacerte caso y ayudarte.

Puedes hacer la prueba tú misma. Dales tu completa atención durante 30 minutos y luego ponte a hacer una tarea. ¿Notas la diferencia?

Varios estudios han demostrado que cuando tus hijos sienten que les das toda tu atención a menudo, aunque sea durante un espacio de tiempo corto, mejora su rendimiento escolar, la inter-conectividad familiar y hay menos problemas de comportamiento.
Al final del día, los niños solo quieren sentir (no oír), que son importantes para ti y les prestas atención.

La mejor manera de darles tiempo de calidad cuando estás super ocupada

Puede que estés leyendo esto y digas «Todos esto está muy bien, pero ¿Cómo voy a hacerlo con todo lo que tengo que hacer?»
Y tienes toda la razón. Entre tu negocio, las tareas del hogar, organizar la vida en familia y cuidarte a ti misma ¿Cómo darles tiempo de calidad todos los días? Y si tienes más de un hijo, la cosa se complica más.

Te proponemos hacer esto desde dos puntos de vista:
1. No tomes el tiempo de calidad con tus hijos como algo más en tu lista de tareas, sino como una pausa bien merecida de la cual tus hijos se acordarán siempre y
2. Cuanto más ocupada estés, mejor darles este tiempo, pues luego te dejarán más tranquila que si no les ofreces ningún ratito de tu atención absoluta.

Una vez dicho esto ¿Cuál es la mejor manera de integrar algo de tiempo de calidad todos los días?

Proponemos lo siguiente:
Cada mañana (o la noche anterior), escoge un momento en el que creas que puedes darte un respiro y hacer algo con tus hijos dándoles toda tu atención.
Dependiendo de cómo de lleno tengas el día, este momento que pasarás dándole a tus hijos tu atención absoluta, puede variar de entre 10 a 40 minutos. Intenta que nunca sean menos de 10 minutos o tendrá poco efecto.
Intenta también que haya días donde ese momento sea largo y no sean solo momentos de 10 minutos todos los días.

¿Qué hacer?
Dependiendo de la edad de tu hijo, se lo puedes explicar. Le dices que ese es el momento del día en el que estás solo con él y hacéis lo que él quiera. Lo más recomendable es que, sabiendo que cada día tiene ese bloque con tu atención absoluta, él decida qué es lo que vais a hacer.
Pero si eso no es posible, intenta crearte una tabla de contenidos de posibles actividades que se ajusten a diferentes rangos de tiempo.

Últimos consejos

Sabemos que ser mamprendedora no es fácil y que estás hasta arriba de trabajo.
Intenta tener en cuanta, que un niño nunca te va a decir «hoy he tenido un día difícil en el colegio y necesito que me escuches». Su manera de decir eso, cuando necesita apoyo, suele ser «¿Juegas conmigo?

Así que toma ese ¿Juegas conmigo? como una petición de que tu hijo, en ese momento, necesita cariño y apoyo. Siempre es mejor 2 minutos de atención, que nada en absoluto.